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Ruta Roja

Ruta de las masías

Dificultad: Media/alta
Duración aproximada: 2 horas y 10 minutos

El inicio de la ruta parte desde el mismo punto que la ruta amarilla, pero en este caso cogeremos el camino de la izquierda, marcado privado y que nos conduce a través de las antiguas masías de Jovellús, hoy restauradas y convertidas en casas particulares.
Rutas
Durante este primer tramo aparece la primera bifurcación, tomaremos la de la derecha para, inmediatamente después de la última masía, coger el primer bancal a la izquierda, plantado de almendros. Al final del bancal comienza la senda.

Cabe la posibilidad de perderse al principio, pues la senda no está muy despejada, pero como referencia diremos que hay que dirigirse al barranco de la izquierda y que, en esa misma dirección y arriba de una montaña, se divisa una masía por la que más tarde tendremos que pasar.

El descenso del barranco transcurre por una estrecha senda sinuosa y bastante inclinada hasta llegar al cruce de dos barrancos; ésta marcha paralela por el lado derecho del barranco de la izquierda en sentido ascendente. Llega un momento en que es de difícil visualización, pero sabemos que nuestro primer objetivo se encuentra justo encima de la ladera que estamos ascendiendo, así que en caso de duda, hacia arriba.

Llegados arriba nos encontraremos con varios bancales de almendros y con una vieja masía con porche a la izquierda. La disposición de los bancales hace que el llegar a ella se haga más fácil rodeando los bancales por la izquierda e ir descendiendo por ellos. Es más largo, pero es menos duro.

Detrás de la masía aparece una pista mucho más ancha que la senda por la que había transcurrido la primera parte de nuestra ruta, donde cabe un todoterreno, pero que por su apariencia, no parece estar muy transitada. En pocos minutos nos encontraremos en el cruce con otra pista mejor conservada, a la izquierda. Ya no hay pérdida.

Entre alguna sombra de pinos y, principalmente, entre huertos de almendros, no tardaremos en divisar a nuestra derecha el castillo de Miravet, el cual aparece sobre una ladera llena de enebros y matorral bajo, bastante curioso a la vista. Un poco más adelante nos encontraremos con la masía que habíamos visto desde Jovellús. Pasada ésta, en el próximo cruce cogeremos la pista que desciende a la izquierda para desembocar en el cruce con el camino que nos hubiera de llevar al castillo de Miravet.

Con o sin visita al castillo, nos dirigiremos desde este mismo punto hacia la Font del Perelló, ahora ya en constante descenso por una pista de rojo rodeno y entre abundantes sombras de grandes pinos con su particular olor y frescura. La Font del Perelló puede que a veces no tenga agua, pero se halla en medio de una frondosa chopera con mesas donde poder degustar de una reposada comida campestre o, simplemente, escuchar el sonido de los pájaros en calma. Después de la fuente, a trescientos metros nos encontraremos con carretera asfaltada; a la derecha.

En poco menos de 1 Km. estaremos en la carretera de Oropesa-Cabanes. Hacia la derecha, a unos 10 Km. está Oropesa. Lo recomendable sería que viniesen a recogernos en coche, pero si queremos avisar de nuestra finalización de la ruta es conveniente saber que aquí no hay cobertura en los móviles desde que dejamos el cruce con el Castillo de Miravet hace más o menos tres cuartos de hora.